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martes, 21 de abril de 2009

Nosotros no mentiremos


Una poesía que no mienta, que no sea rebusque amanerado, ni sortija escondida en el delantal de los modistos, ni señuelo para amantes de la gran novedad. Casi estampido, casi susurro. Pólvora y laurel.
(Poetas de verdad la entonarán sin engolar la voz.)
Nadie faltaría a la verdad si dijese que se parecerá al parche de cuero de un de tambor que vibre, a la risa incompleta de un niño campesino, o a un sobresalto en la siesta soleada de una plantación. O a los mismos versos de Romero.


***

Nosotros no mentiremos

Nosotros no mentiremos,
no habremos de recurrir al oro falso
como quienes apelan de pronto a una impostura;
no diremos que las lluvias traen paz y las inundaciones beneficio,
que pueden las cordilleras bajar a las llanuras,
o que en días aciagos el fervor se mantiene
como un metal de permanente brillo.
.
No, nosotros no mentiremos;
no elegiremos al hijo un sitio fatuo,
no instaremos a su alma a la mansedumbre
ni al inútil orgullo que desvía la luz de la justicia.
.
No iremos a compartir la mesa
de los mercaderes, no armaremos las trampas
que ellos preparan a los pájaros desorientados en invierno,
no deformaremos tampoco nuestra historia de amor y de penurias
y la ofrecemos tal cual sea en su copa de fiebre y de tormento;
y si tuviésemos que edificar en la ilusión
y en el tul del ensueño, nuestro abrazo perenne
será veraz, desgarrador y puro,
de modo tal que puedan acercarse a este sitio los claros y los simples.
No, no diremos siquiera
que no envejeceremos, no subiremos a las nubes
ni bajaremos de las nubes, y sólo así, con el cáliz en alto, ayudaremos a vivir
con nuestra sola verdad clara, con el idéntico
gesto con que ayudamos a atravesar la calle a los mendigos,
y seremos los primeros y los últimos,
igual a todos los mortales masticando su yerba.
.
No, nosotros no mentiremos.

Elvio Romero
(De El viejo fuego; 1969)

domingo, 19 de octubre de 2008

elecciones


De las elecciones que ellos tomaron hubo una que no fue buena, sin dudas. Otras sí. No lo fue haber confiado en estos gobernantes tan de avanzada, que les han negado el refugio político. A estos seis militantes paraguayos que venían perseguidos desde su país, acusados de un asesinato ajeno, inculpados para escarmiento del pueblo pobre que levanta la cabeza ante el atropello mayoral, el poder elige no escucharlos. Y nada dice de ellos y su rsistencia ningún periódico.
El gobierno paraguayo elige perseguirlos. El argentino, encarcelarlos. El gobierno argentino elige ponerse del lado del Partido Colorado de Stroessner.

Y los seis presos paraguayos eligen la lucha. Presos y todo. Sesenta y cinco días sin comer. Diecisiete kilos perdidos en promedio, y daños en riñones y otros órganos.

Agustín, Roque, Gustavo, Simeón, Basiliano, Arístides. Ellos eligieron el camino difícil, y lo reafirman.
El deber actual: elegir la solidaridad.

***


El quinto día de una huelga de hambre

Si no consigo expresar bien, hermanos,
Lo que quiero decirles,
Tendrán que disculparme:
Siento algunos mareos,
me da vueltas un poco la cabeza.
No es el alcohol.
Apenas, es un poquito de hambre.

Hermanos,
Los de Europa, los de Asia, los de América.
Yo no estoy en prisión ni en huelga de hambre.
Me he tendido en el césped, esta noche de mayo,
Y los ojos de ustedes me miran de muy cerca,
lucientes como estrellas,
En tanto que sus manos
son una sola mano estrechando la mía,
como la de mi madre,
como la de mi amada,
como la de la vida.

Hermanos míos:
Por otra parte, ustedes nunca me abandonaron,
Ni a mí, ni a mi país,
ni tampoco a mi pueblo.
Del mismo modo que los quiero a ustedes,
ustedes quieren a los míos, lo sé.
Gracias, hermanos, gracias.

Hermanos míos:
Yo no tengo la intención de morir.
Si soy asesinado,
Sé que entre ustedes seguiré viviendo:
Yo estaré en los poemas de Aragón
(en su verso que canta la dicha del futuro),
Yo estaré en la paloma de la paz, de Picasso,
Yo estaré en las canciones de Paul Robeson
Y, sobre todo
y lo que es más hermoso:
Yo estaré en la triunfante risa del camarada,
Entre los cargadores portuarios de Marsella.
Para decirles la verdad, hermanos,
Yo soy feliz, feliz a rienda suelta.

Nazim Hikmet
(En Nazim Hikmet, colección "Vidas Rebeldes"; en prensa)

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