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lunes, 29 de junio de 2015

La poesía en la consigna



Hace más de ochenta años, tal vez en una libreta de apuntes, el poeta y dramaturgo anotaba. Luego del exilio y la persecución nazi; del exterminio y de la segunda gran guerra en la que perdiera un hijo; luego de marchas y contramarchas que lo hallaron siempre bajo las banderas del pueblo (y sin confundirse cuando el pueblo abrazaba banderas que no eran las suyas), Brecht seguía escribiendo. ¿Qué había logrado, pues? ¿Persecuciones? ¿Destierro? ¿Coyunturales victorias en un estado obrero que tampoco lo conformaría del todo, pero por el cual estaba dispuesto a seguir peleando? Brecht escribía. Teatro y poesía hermanados con la vida. Estética y política, poesía y consignas, para que la crítica se desgañitara impotente en su prédica que quiere extirparle la lucha de clases al arte. "Belleza en la barricada", como titularía años más tarde Zito Lema a un libro de poemas.
No es raro que poemas como los de Brecht vengan a la memoria o al pecho cada vez que junio esparce recuerdos y golpea, como la lluvia ahora sobre el pavimento. Y pasa Darío, y pasa Maxi; peleando cuando la corriente parece pregonar lo contrario, cuando la resignación y la adaptación son elevadas a axiomas. Y ellos ahí... Poniendo el pecho, y no salvándose solos.

El peor analfabeto, decía Brecht, es el analfabeto político. Y apuntaba en su libreta. Con el pellejo algo curtido, y lejos de todo pragmatismo, concluía que pese a todo, siempre había que luchar.
En eso estamos.



***


Nuestras derrotas no demuestran nada
Cuando los que luchan contra la injusticia
muestran sus caras ensangrentadas, la incomodidad
de los que están a salvo 
es grande.

¿Por qué se quejan ustedes?, les preguntan.
¿No han combatido la injusticia? Ahora
ella los derrotó.
No protesten.

El que lucha debe saber perder.
El que busca pelea se expone al peligro.
El que enseña la violencia
no debe culpar a la violencia.

Ay, amigos.
Ustedes que están asegurados,
¿por qué tanta hostilidad? ¿Acaso somos
vuestros enemigos los que somos enemigos de la injusticia?

Cuando los que luchan contra la injusticia están vencidos,
no por eso tiene razón la injusticia.

Nuestras derrotas lo único que demuestran
es que somos pocos 
los que luchamos contra la infamia.
Y de los espectadores, esperamos
que al menos se sientan avergonzados.
Bertolt Brecht;
en 80 poemas y canciones

jueves, 10 de abril de 2008

Justicias


La misma que dice sí a Patti, el valiente comisario de la picana en los testículos de los reos maniatados; la misma que falla contra pobres y permite módicas prisiones para torturadores confesos, domiciliarias penas para genocidas veteranos y leves sanciones para apropiadores sádicos. La misma que avala desalojos a bastonazos o cárcel para desheredados y extiende tácitos pases libres para delinquir a moradores de countries. La de los milagros. Y sabemos que milagros no hay.

Por eso, para Romina, todo el peso y rigor del código penal. Para Romina, 14 años.

***

La infanticida Marie Farrar


1

Marie Farrar, nacida en abril,
menor, sin señas particulares, raquítica, huérfana,
hasta el presente no fichada, dice haber
asesinado a un niño de la siguiente manera:

Que ya en el segundo mes intentó
en lo de una mujer que vivía en un sótano
abortarlo con dos inyecciones, que declara
fueron dolorosas. Pero no quiso salir.
Y a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar,
pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

2
A pesar de ello dice haber pagado en el acto
lo convenido y desde entonces haber usado faja,
también bebió kerosen con pimienta molida;
pero que todo eso no hizo sino provocarle diarrea.
Que su cuerpo se hinchó a ojos vistas y que tuvo
dolores agudos, mientras lavaba los platos, muchas veces.
Ella misma, dice, aún no había dejado de crecer.
Que le rezó a la virgen, con mucha esperanza.
En cuanto a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar,
pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.
3

Al parecer, las oraciones no dieron resultado.
También, era mucho pedir. Cuando se puso más gruesa
le daban mareos durante la misa. Sentía el cuerpo húmedo
de miedo, cuando se arrodillaba al pie del altar.
Sin embargo, mantuvo en secreto su estado,
hasta que finalmente la sorprendió el parto.
Pudo ocultarlo todo, seguramente porque nadie creía que ella
tan sin gracia, hubiera caído en la tentación.
Y a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar,
puesto toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

4
Que ese día, según ella, muy de madrugada
al lavar la escalera sintió que le clavaban
uñas en el vientre. El dolor la estremecía.
Y, sin embargo, logró disimularlo.
Todo el día. Mientras cuelga la ropa
la cabeza le estalla: de repente se da cuenta
que va a parir y siente un gran peso
sobre el corazón. Solo muy tarde sube al cuarto.
Pero a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar,
pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

5
La llamaron de nuevo cuando ya se había acostado,
había nevado y tuvo que barrer.
Así hasta las once. Aquel fue un largo día.
Solo entrada la noche pudo parir en paz.
Y dio a luz, así declara, a un niño varón,
a un hijo que era igual a otros hijos,
pero ella no era igual que otras madres, eso
quiero aclararlo sin ironía y sin mayor motivo.
En cuanto a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar,
pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

6
Dejémosla que siga relatando
lo que con ese hijo pasó
(dijo que no pensaba guardarse una palabra)
para que todos lo sepan y se ubiquen.
Dice que a poco de acostarse sintió intenso malestar,
sin saber qué podría ocurrir,
pues estaba sola, y que se forzó a no gritar.
Y yo a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar,
pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

7
Con sus últimas fuerzas, dice que luego,
como su cuarto estaba helado, se arrastró
hasta el retrete y allí (no recuerda exactamente
en qué momento), sin más vueltas, parió
hacia el amanecer. Dice que entonces se sintió
muy confusa, y luego, ya medio congelada,
porque en el baño de servicio entra la nieve,
apenas tuvo fuerzas para alzar al niño.
En cuanto a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar,
pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

8
Luego, entre el baño y la pieza -dice que hasta entonces
no había pasado nada-, la criatura
comenzó a gritar, eso la alteró de tal manera,
que la golpeó con ambos puños y con fuerza,
ciegamente, dice, hasta que se calló.
Luego de ello se llevó el cuerpito consigo
a la cama por el resto de la noche
y de mañana lo escondió en el lavadero.
Pero a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar,
pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

9
Marie Farrar, nacida en abril,
muerta en la prisión de Meissen,
madre soltera, sentenciada, quiere
mostrarles los sufrimientos de todas las criaturas.
Ustedes que dan a luz en limpias
camas de maternidad y llaman
"benditos" a sus vientres preñados quieran
no condenar a los débiles perdidos
pues sus pecados fueron duros y su dolor fue grande.
Por eso, les ruego, se abstengan de juzgar,
pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

Bertolt Brecht

(En Poemas y canciones, antología; 1964)

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