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jueves, 26 de junio de 2008

Verdad


Parece mentira. Pero no.

Entre todo lo que parece mentira, parece mentira que pueda escribirse así, como Juan. Y además, que ese Juan haya, por ejemplo, atravesado noches como las que atravesó.

Juan Gelman, reciente Premio Cervantes, y en hora buena.

Premio para La Poesía, tituló un matutino. Reconocimiento para El Poeta, certificó un ex militante vinculado al poeta, y ahora apadrinado por empresas líderes. Sí. Gelman es, ante todo, poeta. ¿Sólo poeta? ¿Será lo mismo este premio en sus manos que, por ejemplo, en las de Gerardo Diego, otro poeta similarmente galardonado años ha? ¿Es Gelman un poeta como lo es Gerardo Diego, en la misma acepción del término? ¿Es lo mismo escribir notablemente y haber sido un militante, que escribir notablemente y doblegar la pluma a los vaivenes dictatoriales del franquismo?

Muchas y disímiles cosas parecen mentira: que se pueda escribir así; que, idas y vueltas, antes se haya tomado las armas (para matar a la injusticia), y ahora un rey sea anfitrión; que se haya atravesado la noche y se pueda seguir diciendo versos tan sublimes. Y también parece mentira ser recordado por alguna prensa, a secas (o con sacarina), y con un solo ojo (políiticamente correcto), como el poeta.

Juan Gelman, un poeta.

¿Sólo un poeta?

***

Paco

Apareció tu rostro en
una conversación. Yacías
en una conversación/tu
fulgor brillaba en una
conversación. Habrás
hablado mucho con tu muerte,
dos peces en el mar.
¿Qué hay por allí? ¿El puente de tu casa
donde pasaban ímpetus, sonora
la vida escrita en los
huesos de tu canción?
¿Hay perros, hay olvido ya?
Los veranos cuidaron tu congoja.
Nos vemos.

Juan Gelman

(De Mundar; 2007)

sábado, 22 de marzo de 2008

Golpes


Hace casi 32 años. En marzo daban el golpe, y en junio caía Paco Urondo. Pero antes, también él, como Nazim, como Miguel, como tantos otros (es casi un tópico) había cantado a la libertad, incluso desde detrás de los barrotes.
Hoy los que defienden a las multinacionales y su ordenamiento social toman figuras como la de Paco y hacen de cuenta que les pertenecen. Hoy se sigue hambreando. Hoy los hambreadores rinden huecos homenajes.
Nosotros también rendimos homenajes; un grito que dice que aún no asoma aquello por lo que peleamos.
El verdugo sigue ahí; la reja sigue ahí; nuestros sueños, también, siguen latiendo.

La reja sigue ahí, pero no pertenece a la realidad.

***
La verdad es la única realidad

Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también está
la realidad; la única irreal
es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación
o de la producción.
Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos, aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados en
el angelus eterno y siniestro en una brigada de policía
cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente
el presente, pero pertenecen a la realidad. La única aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso
cubriendo la Patagonia
porque las
masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad, como
la esperanza rescatada de la pólvora, de la inocencia
estival: son la realidad, como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha
hacia la victoria
o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse,
a rescatar lo suyo, su realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la única
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.

Cárcel de Villa Devoto, abril de 1973

Paco Urondo

(De Cuentos de batalla; 1973-1976)


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