martes, 21 de abril de 2009

Nosotros no mentiremos


Una poesía que no mienta, que no sea rebusque amanerado, ni sortija escondida en el delantal de los modistos, ni señuelo para amantes de la gran novedad. Casi estampido, casi susurro. Pólvora y laurel.
(Poetas de verdad la entonarán sin engolar la voz.)
Nadie faltaría a la verdad si dijese que se parecerá al parche de cuero de un de tambor que vibre, a la risa incompleta de un niño campesino, o a un sobresalto en la siesta soleada de una plantación. O a los mismos versos de Romero.


***

Nosotros no mentiremos

Nosotros no mentiremos,
no habremos de recurrir al oro falso
como quienes apelan de pronto a una impostura;
no diremos que las lluvias traen paz y las inundaciones beneficio,
que pueden las cordilleras bajar a las llanuras,
o que en días aciagos el fervor se mantiene
como un metal de permanente brillo.
.
No, nosotros no mentiremos;
no elegiremos al hijo un sitio fatuo,
no instaremos a su alma a la mansedumbre
ni al inútil orgullo que desvía la luz de la justicia.
.
No iremos a compartir la mesa
de los mercaderes, no armaremos las trampas
que ellos preparan a los pájaros desorientados en invierno,
no deformaremos tampoco nuestra historia de amor y de penurias
y la ofrecemos tal cual sea en su copa de fiebre y de tormento;
y si tuviésemos que edificar en la ilusión
y en el tul del ensueño, nuestro abrazo perenne
será veraz, desgarrador y puro,
de modo tal que puedan acercarse a este sitio los claros y los simples.
No, no diremos siquiera
que no envejeceremos, no subiremos a las nubes
ni bajaremos de las nubes, y sólo así, con el cáliz en alto, ayudaremos a vivir
con nuestra sola verdad clara, con el idéntico
gesto con que ayudamos a atravesar la calle a los mendigos,
y seremos los primeros y los últimos,
igual a todos los mortales masticando su yerba.
.
No, nosotros no mentiremos.

Elvio Romero
(De El viejo fuego; 1969)

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