miércoles, 1 de abril de 2009

Así cae mi pueblo


Sin tantos flashes. Opacado por la noticia del deceso de un viejo cacique del sistema. Con un apenas "muere un manifestante", en algún recuadro de algún medio, y porque pasó en Europa, donde se reunía el G-20. Y ante algún infaltable comentario que elogiará de todas maneras a la policía del Primer Mundo, humana, sin armas letales.

Y gracias. Cuando las cooredenadas son, en cambio, las del suburbio, ni eso, ni noticia. ¿Como le ha ocurrido al joven Luciano Arruga? ¿Otro Miguel Bru? ¿Hablarán las artistas de vodevil de la inseguridad por esto? ¿Dirán de la policía que quien mata tiene que morir?

La prensa manda. Aquí y allí. A la fosa común de la noticia.
Así cae mi pueblo. Y aquí.

***

Aquí cae mi pueblo

Aquí cae mi pueblo. A esta olla podrida de la fosa
común. Aquí es salitre el rostro de mi pueblo.
Aquí es carbón el pelo de las mujeres de mi pueblo,
que tenían cien hijos y que nunca abortaban como las meretrices
de los salones refinados en que se compra la belleza.

Aquí duermen los ángeles de las mujeres que parían
todos los años. Aquí late el corazón de mis hermanos.
Mi madre duerme aquí, besada por mi padre.
Aquí duerme el origen de nuestra dignidad:
lo real, lo concreto, la libertad y la justicia.

Gonzalo Rojas
(En "Desde abajo", en el libro Contra la muerte y otras visiones; 2007)

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