jueves, 2 de octubre de 2008

Temporada de huracanes

Dibujo realizado por el poeta
Nicolás Guillén


Se baten sobre la isla. De estos y de aquellos. En una pequeña porción de continente rodeada de tiburones, estrecha de territorio y acosada por tifones, se sigue practicando el socialismo. Sobre los escombros de la destrucción de la última tormenta, se reanuda la vida cotidiana. En una pequeña porción de continente se baila son, se bebe ron, se ejerce el internacionalismo. No se declama en una prensa la solidaridad con Palestina: se marcha hacia allí con médicos y víveres, aunque se esté padeciendo en territorio propio. Miles de profesionales cubanos estarán curando enfermos en el lugar que se nos ocurra, o en los inimaginados, además de hacerlo en su estrecho territorio. Mientras tanto en esa pequeña isla se experimenta el bloqueo económico ejercido por los abanderados del libremercado que, minutos más o menos, prometen obsequiar al mundo un monumental colapso financiero.

Me lo comentaban recién no más, como una instantánea: esta misma tarde en una calle de La Habana, mientras se terminaba de efectuar parte de la remoción de escombros que dejaron las últimas tormentas que acabaron con más de 600.000 viviendas, los vecinos bailaban son, los muchachos bebían ron, las vecinas comentaban preocupadas: ¿qué va a ser de los que viven en el llamado mundo libre, ahora que el libremercado amenaza con otra debacle?

En la vereda se juega dominó, cada cual su ficha, en plena temporada de huracanes.

***

Se acabó
Son


Te lo prometió Martí
y Fidel te lo cumplió;
ay, Cuba, ya se acabó,
se acabó por siempre aquí,
se acabó,
ay, Cuba, que sí, que sí,
se acabó
el cuero de manatí
con que el yanqui te pegó.
Se acabó.
Te lo prometió Martí
y Fidel te lo cumplió.
Se acabó.

Garra de los garroteros,
uñas de yanquis ladrones
de ingenios azucareros:
¡a devolver los millones
que son para los obreros!
La nube en rayo bajó,
ay, Cuba, que yo lo vi;
el águila se espantó,
yo lo vi;
la coyunda se rompió,
yo lo vi;
el pueblo canta, cantó,
cantando está el pueblo así:
-vino Fidel y cumplió
lo que prometió Martí.
Se acabó.

¡Ay, qué linda mi bandera,
mi banderita cubana,
sin que la manden de afuera,
ni venga un rufián cualquiera
a pisotearla en La Habana!
Se acabó.
Yo lo vi.
Te lo prometió Martí
y Fidel te lo cumplió.
Se acabó.

Nicolás Guillén
(De Tengo; 1964)


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